Contexto Histórico // Historical Context

El 1954 hasta 1970 fue un tiempo de presidentes que fueron elegidos y inmediatamente entraron un golpe de estado. Este proceso indica los varios problemas estatales y la angustia de la gente. También durante este tiempo, aumenta la estratificación de la sociedad y aumenta el desempleo y la urbanización. En el 13 de noviembre, 1960, Guatemala sufrió un golpe de estado fracasado y algunos de este grupo escaparon a las montañas. Ellos, conmovidos por la situación de los indígenas y radicalizados por su tiempo en el ejército, constituyen el primer grupo oficial de guerreros. Por eso, los guerreros siempre han sido inherentemente conectados con los indígenas y los campesinos.

En 1978, la Universidad de San Carlos fue designado como un “centro de subversión” por el gobierno. Los estudiantes y profesores apoyaron la retórica revolucionaria. En aquel año, un estudiante fue fusilado por el gobierno- el poema “El venado y sus cazadores” por Luis de Lion fue escrito sobre este evento. Ilustra el peligro que representaban los intelectuales en Guatemala (Kobrak).

En 1982, General Efrain Rios Montt se disuelve el Congreso y el constitución y suspende los partidos politicos. Formaron grupos locales de ciudadanos defensivos para trabajar con el ejército. Juntos, ellos buscaron, capturaron y mataron a personas conocidas o sospechadas a ser parte de o simpático a los guerreros. Incluso las personas que defendieron a derechos humanos, grupos de derechos indígenas, grupos socialistas y comunistas. Fue un tiempo de mucha violencia, porque los guerreros habían crecido en poder y el gobierno militar quería mandar un mensaje de terror a todos. Resultó en “inhibición de comunicación…aislamiento social…(y) desconfianza comunitaria.”(Girardi) Por eso, cualquier persona que protestó el gobierno, o apoyó movimientos socialistas o indigenistas fue capturado, desaparecido o fusilado por el gobierno militar.

Desde 1981 hasta 1983, el gobierno practicaba una compaña de tierra quemada. Muchos murieron de hambre o escaparon a México. Finalmente, en 1994, Presidente Ramiro de León Carpio empezó los acuerdos de paz con los guerreros y en 1996 las negociaciones fueron finalizadas.

Sin embargo, en 1998 Obispo Girardi publicó el Informe de la Recuperación de la Memoria Historica, una colección de recuerdos para no perder la memoria de la violencia del pasado y tratar de dar responsabilidad al gobierno para los desaparecidos. Dos días después de la publicación de este informe, Girardi fue asesinado. Algunos militares fueron declarados culpables en un tribunal. Aunque el acto nos deja con una idea de la debilidad de la democracia en Guatemala, también es sin precedente que militares han sido encontrados culpables por crímenes así.

El Diario Militar es un documento en forma de lista que contiene entradas de 183 personas desaparecidas.  La publicación del documento no es claro; sin embargo, fue revelado o descrito en 1999 antes del siguiente informe sobre los Archivos Históricos de la Policía Nacional de Guatemala.  Estos documentos sólo son accesibles por Internet, y en el archivo hay décadas de información y inteligencia y centenares de miles de documentos detallados. Estos documentos notan las actividades de los escuadrones de muerte y los desaparecidos, lo cual en que aparece Luis de Lión bajo el número 135 (GWU 41).  El documento es la primera evidencia física que recibieron mucha gente guatemalteca sobre los desaparecidos y la guerra sucia organizada por el gobierno militar.
Entonces, ¿qué pasó con Luis de Lión?  María Tula, su esposa viuda, habla de la última vez que lo vió en la Revista Domingo. Aunque algunos vieron a unos hombres desconocidos secuestrándole a Luis de Lión, no sabían nada de él hasta que vieron su entrada en el Diario. Al final, su dedicación a estos ideales lo mataron. Él entendía que Guatemala consistía en partidos de clasistas que sólo protegen a los ricos mientras los indígenas están explotados.  Por no tener escuelas los latifundios, dijo que los indígenas se quedaban como “los niños” también.  La validez de su entendimiento que “la realidad guatemalteca actual es dolor, profundo dolor” es mostrada por su afiliación con el PGT.

In 1944, the October Revolution, a liberal movement that instituted democratic elections, brought the dictatorship of Jorge Ubico to an end. After ten years of modestly successful reforms, the democratic government of Guatemala executed a series of agrarian policies. These policies jeopardized the holdings of the United Fruit Company, a powerful organization with considerable influence in the government of the United States. Using these influences to propagate exaggerated claims of communist power in Guatemala, the CIA staged a coup of the nation’s democratically elected government in 1954. After the coup, Guatemala fell into a series of repressive dictatorships; each one short lived and ended by a coup d’état.

Each Guatemalan ruler was more brutal and repressive than the last. The mistreatment of the indigenous peoples by the government became consistently more severe. On the 13th of November 1960, Guatemala suffered a failed coup and the remnants of some these groups escaped to the mountainous regions. There, moved by the plight of the indigenous and radicalized by their time in the military, they created the first official group of guerrilla rebels. Ever since, revolutionaries in Guatemala have been inherently connected with the indigenous and the rural poor. 

In 1978 the University of San Carlos was designated a center of subversion by the government. The students and professors there had embraced revolutionary rhetoric. During that year, a student was assassinated by government agents, inspiring Luis de Lion to write the poem “The Deer and his Hunters”. This illustrated the danger faced by Guatemalan intellectuals during this time.  

In 1982, General Efrain Rios Montt dissolved Congress and the constitution and suspended political parties. His government created citizen-led patrols that worked with the army to find, capture, and kill people suspected of being involved with or sympathetic to the guerrilla forces. Those targeted were defenders of human rights, groups in support of indigenous rights, and Socialist or Communist groups. It was a time of great violence, as the power of the rebels had increased and the government sought to send them a message of terror. The result was “inhibition of communication… social isolation… (and) mistrust in the community.” (Giradi) For this reason, any person protesting the government or supporting socialist or indigenous movements was captured, disappeared or shot by the military government. 

From 1981 until 1983, the government practiced a ‘scorched earth’ campaign. Many died of hunger, and others escaped to Mexico. Finally, in 1994, President Ramiro de León Carpio began peace agreements with the rebels and in 1996 the negotiations were completed. 

Nevertheless, in 1998 Bishop Juan Jose Girardi published the Report on the Recuperation of Historical memory, a collection of testimonies intended to preserve the memory of past violence and encourage the government to take responsibility for the disappearances. Two days after the publication of the report, Girardi was assassinated. Several military personnel were declared responsible in a tribunal. Although this act leaves us with an idea of the debility of democracy in Guatemala, it is unprecedented that the military be held accountable for this type of crime. 

 The Diario Militar is a document listing 183 disappeared people. Although the publication of this document is unclear, it was revealed in 1999 before a following report from the historical Archives of the National Police of Guatemala. These documents are only accessible from the internet, and in the archive there are decades of information and intelligence and hundreds of thousands of detailed documents. These documents note the activities of death squads and the disappeared, and in them appears the name of Luis de Lión, with the number 135 (GWU 41). The document is the first physical evidence that many Guatemalans have received since about the disappeared and the dirty war organized by the military government. Yet the question remains: what happened to Luis de Lión? Maria Tula, his widow, speaks of the last time she saw him. Although some claim to have seen him being sequestered, nothing was known of him until his appearance in the Diario Militar. In the end, his dedication to his ideals led to his demise. He understood the classist parties of Guatemala only supported the rich while the indigenous remained exploited. The large plantations worked by the indigenous lack schools, and therefore leave the indigenous “as children”. The validity of his understanding that “the present Guatemalan reality is pain, deep pain” is shown by his affiliation with the PGT.

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